La primavera trae días más largos, temperaturas suaves y un aumento de las actividades en exterior. Es el momento de prepararse para el verano y corregir los posibles excesos del invierno: las comidas calóricas y la falta de ejercicio dejan su huella en forma de celulitis y de algún kilo de más. Mientras hace frío, la ropa oculta los defectos e imperfecciones, pero la vestimenta ligera los deja en notable evidencia.
La celulitis es una afección del tejido subcutáneo que provoca una alteración antiestética de la forma corporal femenina, con un característico aspecto “acolchado” o de “piel de naranja” en la cara externa de los muslos, la cara interna de las rodillas, los glúteos y el abdomen (1). Su compleja etiopatogenia obedece a múltiples factores, como la diferente conformación anatómica de hombres y mujeres, las alteraciones de la microcirculación, la acción de los estrógenos y una excesiva hidrofilia de la matriz intercelular (2). Los tratamientos locales resultan incompletos porque no tratan de conseguir el restablecimiento de estas funciones alteradas. Por su parte, la micronutrición constituye un arma eficaz, puesto que aporta elementos nutricionales clave para complementar cualquiera de los tratamientos estéticos utilizados, optimizando así sus resultados.
Para favorecer la masa muscular en detrimento de la masa grasa:ácido linoleico conjugado (INOVANCE CLA)
El ácido linoleico conjugado (CLA) es un grupo de isómeros del ácido linoleico (omega 6) que favorece el aumento de la masa magra y mejora la saciedad (3). Se encuentra de forma natural en ciertos aceites vegetales, así como en la carne y la leche de rumiantes (4). Diversos estudios realizados han evidenciado efectos sobre, entre otros, el peso corporal y la reducción de la masa grasa (5), el colesterol y los triglicéridos (6), y el sistema inmunitario y la acción antioxidante (7).
El mecanismo por el cual disminuye la grasa corporal es la inhibición de la lipoproteinlipasa (LPL), que favorece la lipolisis. (8)
En cuanto al mecanismo por el cual aumenta la masa muscular, radica en el aumento de la enzima carnitin-palmitoil-transferasa (CPT), presente en el músculo y encargada del transporte de grasas hacia la mitocondria para su uso como combustible. La actividad física debe pues ser alentada durante la ingesta de CLA para optimizar sus beneficios. (9)
Es mejor utilizar fuentes vegetales naturales de CLA, como el aceite de cártamo que aporta los isómeros cis y trans en cantidades equivalentes. La adición de cromo – por su efecto regulador sobre el nivel de azúcar - y de extracto de guaraná – por su efecto sobre la movilización de grasas - proporciona un refuerzo adicional para regular la sobrecarga grasa.
Para mejorar la microcirculación:polifenoles y vitamina C (INOVANCE CIRCULACION)
Los polifenoles contenidos en la vid roja, el hamamelis y el acebo, mejoran la función endotelial y el flujo sanguíneo, aumentan la producción de óxido nítrico (NO) e inhiben la síntesis de vasoconstrictores como la endotelina 1, protegiendo la microcirculación. (10) (11)
La vitamina C mejora la función vasomotora y el endotelio vascular, aumenta los niveles de NO y mejora la resistencia vascular (12). También bloquea la disfunción vascular y la liberación de interleucina 6 que se produce por acción de la endotelina, lo cual tiene un efecto preventivo sobre la aterosclerosis. (13)
Los bioflavonoides del limón ejercen una acción antioxidante y vasoprotectora. Añadidos a las fórmulas con vitamina C, permiten una mayor biodisponibilidad del ácido ascórbico que cuando éste se utiliza sin ellos. (14)
Para combatir la retención de líquidos y el edema:fitoterapia de drenaje (INOVANCE DRENAJE)
Ciertas plantas, como la cola de cereza, el diente de león, la reina de los prados, el fresno o el abedul, ayudan a combatir la retención de líquidos y el edema, contribuyendo así al “drenaje” de residuos. (15)
La piña contiene bromelaína, cuyo efecto antiinflamatorio ayuda a la reabsorción de los edemas localizados de la celulitis. (16)
La papaya es rica en papaína, otra enzima proteolítica con efectos favorables en la detoxificación y la inmunidad. (17)
El talo de fucus es un alga marina que favorece la eliminación y la detoxificacion. (18)
El té verde y el guaraná contienen cafeína, estimulante de la eliminación de grasas. (19)
La utilización de estos productos permite atacar la celulitis desde tres ángulos diferentes: favoreciendo la masa magra en detrimento de la masa grasa, mejorando la microcirculación y combatiendo la retención de líquidos y el edema, todos éstos factores básicos en la etiopatogenia de la celulitis. Dichos productos se pueden utilizar en solitario o combinados con distintos tratamientos estéticos locales (mesoterapia, radiofrecuencia, etc.) para ayudar a nuestros pacientes a lucir el bikini sin complejos.
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A lo largo de la vida, la mujer pasa por distintas situaciones físicas y hormonales. La menstruación, el embarazo y la menopausia son etapas con necesidades y requerimientos específicos. La micronutrición es una herramienta eficaz para apoyar estos momentos tan importantes, pues aporta los nutrientes necesarios para que dichas etapas se desarrollen de forma natural y equilibrada.
Menstruación
El síndrome premenstrual es una de las alteraciones debidas a la menstruación más frecuentes. Cerca del 80% de las mujeres en edad reproductiva muestra uno o más síntomas premenstruales. Un 30% presenta síntomas psíquicos o físicos pronunciados, y los síntomas son severos en un 5-10% (1)(2). Los síntomas varían en función de cada terreno, siendo los más frecuentes: distensión abdominal, tumefacción mamaria, ansiedad o depresión, astenia, irritabilidad, edema de extremidades y cambios en el apetito (ataques bulímicos). (3)
Existen diferentes hipótesis y explicaciones sobre la patogenia del síndrome premenstrual. Una de las explicaciones más plausibles parte de las alteraciones en la producción de prostaglandinas y la incapacidad de convertir ácido linoleico en precursores de las prostaglandinas. Otras explicaciones se centran en el aumento de la sensibilidad a la progesterona en mujeres con deficiencia de serotonina subyacente. (4)(5) INOVANCE ONAGRA-CASSIS aporta ácidos grasos esenciales omega 6 y omega 3, que contribuyen a la armonía de los ciclos femeninos. El aceite de onagra es una reconocida fuente de GLA (ácido gamma-linolénico); se utiliza para aliviar las molestias asociadas al síndrome premenstrual (6). Su asociación con aceite de pepitas de Cassis (grosellero negro) - fuente de GLA pero también de ALA (ácido linolénico) - permite aportar cantidades equilibradas del ratio omega 6/ omega 3, para no crear un desequilibrio hacia una producción excesiva de omega 6 (7). Estos aceites vírgenes son extraídos a primera presión en frío, sin pesticidas ni otros contaminantes. Disponen de un proceso de estabilización patentado (Qualitysilver) que multiplica por 7 la resistencia a la oxidación, comparado con los aceites estándar. La vitamina E contribuye a la conservación de los aceites vegetales, protegiéndolos también de la oxidación.
Embarazo
El embarazo es un período en el que aumentan las necesidades nutricionales a causa tanto del desarrollo y crecimiento fetal como de las necesidades propias de la madre y a la formación de las estructuras maternas de la gestación (placenta, etc.). Sin embargo, el 50% de las mujeres suele presentar carencias nutricionales en el momento de enfrentar el embarazo. (8) INOVANCE EMBARAZO aporta las vitaminas y los minerales necesarios para el correcto desarrollo fetal y el mantenimiento de la salud de la madre, tanto durante el embarazo como en la fase preconcepcional. El producto contiene 1 cápsula de omega 3 y, separadamente, 1 comprimido de vitaminas y minerales. Los omega 3 resultan indispensables para el desarrollo del cerebro fetal y para prevenir la depresión post-parto (9)(10)(11). Al estar condicionados en una cápsula autónoma, se pueden administrar durante la cena, para una mejor incorporación a las membranas (ritmonutrición).
Por otro lado, el comprimido de la mañana, – que debe tomarse durante el desayuno – proporciona vitaminas y minerales en cantidades adaptadas a este período tan especial:
100% de las cantidades diarias recomendadas de hierro, iodo, vitamina D, vitamina PP, ácido fólico y vitaminas B1, B2, B6 y B12. (12)
calcio, magnesio, zinc, vitamina C y vitamina E.
El aporte adecuado de ácido fólico (200%) elimina la necesidad de una suplementación adicional.
Menopausia
Este momento de transición de la mujer, entre su vida fértil y no fértil, se acompaña de profundos cambios hormonales que pueden determinar una sintomatología variada: sofocos, disminución de la libido, sequedad vaginal y sudoración excesiva, entre otros. El aporte de ciertos fitomicronutrientes permite minimizar los síntomas molestos y corregir los desequilibrios, ayudando al bienestar de la mujer.
Para cumplir estos objetivos, se utilizan en general las isoflavonas (antioxidantes) de la soja. Sin embargo, trabajos recientes advierten sobre los riesgos potenciales de la soja y recomiendan evitar su uso en pacientes con antecedentes o riesgo de padecer cáncer de mama (13)(14)(15). Por ello, es recomendable – siguiendo un principio de precaución – utilizar otras fuentes de fitoestrógenos. INOVANCE ISOFLAVONAS aporta lignanos (semillas de lino), diosgeninas (extracto seco de yam), lúpulo, salvia y magnesio.
Los lignanos de lino son fitoestrógenos con acción antiproliferativa y antitumoral. Impulsan la metabolización de los estrógenos hacia vías más favorables, ejerciendo así una acción quimioprotectora. (16)(17)(18).
El lúpulo y la salvia contienen distintos fitoestrógenos que ayudan a mitigar los síntomas vasomotores. (19)(20)
El extracto seco de Yam aporta diosgeninas con una acción progesterona-like, para tratar de imitar la acción de ambas hormonas femeninas (y no sólo el estrógeno) (21)(22). Su utilización, también en forma de cremas, mejora la piel envejecida de la mujer climatérica. (23)
Conclusiones generales: la utilización de la micronutrición como complemento terapéutico para acompañar distintas etapas de la vida de la mujer resulta beneficiosa y ayuda a equilibrar y corregir situaciones específicas.
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Los probióticos son microorganismos vivos que, suministrados en cantidades adecuadas, confieren un gran beneficio para la salud del huésped. La primera mención histórica acerca del efecto benéfico de los probióticos sobre la salud, la encontramos en… ¡la Biblia! En efecto, en Génesis 18:8, se indica que Abraham debía su longevidad al consumo diario de leche fermentada (1).
Los probióticos encuentran aplicación humana en 4 áreas diferentes (1):
Metabolismo (digestión de la lactosa, metabolismo lipídico, metabolización de xenobióticos).
Enfermedad inflamatoria intestinal y alteraciones funcionales (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, colon irritable).
Infecciones (prevención de diarrea infecciosa y diarrea del viajero, infección por Helicobacter pylori, infecciones del tracto respiratorio).
Alergia (eccema atópico, rinitis, asma).
El intestino puede ser considerado como compuesto por dos “órganos” principales: (2)
La flora intestinal, un órgano procariota constituido por numerosísimos microorganismos transitorios y permanentes llamados comensales.
El propio intestino, un órgano eucariota que pertenece al huésped y que consta del epitelio y del tejido inmune asociado al intestino.
El intestino tiene 3 funciones diferentes: (2)
Digestión y absorción
Gestión de residuos
Defensa
Cada una de estas funciones puede ser dividida entre características asociadas a la flora y características asociadas al intestino. (3) La función de defensa es probablemente la más compleja, comprendiendo 3 componentes, desde la luz intestinal al “medio interno”: primero la barrera mucosa (flora), luego la pared intestinal y, finalmente, el sistema inmune. (4) Cualquiera de estos tres componentes puede reaccionar contra los patógenos, pero también interactúan entre ellos.
Algunas de las bacterias se encuentran dentro del mucus, mientras que otras permanecen “libres” en la luz. Todos los componentes son dinámicos: el mucus se renueva cada pocas horas y las células epiteliales cada 4-6 días. (2) ¿De qué modo actúan los probióticos? (2)
cambiando la composición del mucus para disminuir la capacidad de ligarse de algunos microorganismos,
fortaleciendo la barrera intestinal, reduciendo su permeabilidad,
estimulando la secreción de defensinas por las células de Paneth,
modulando marcadores celulares del sistema inmune,
cambiando la funcionalidad de células inmunes circulantes, tales como monocitos y NK,
modulando la respuesta de anticuerpos después de la vacunación (5).
Inmunidad y probióticos
El sistema inmune puede ser dividido entre sistema innato y sistema adaptativo. La respuesta adaptativa depende de los linfocitos B y T, que son específicos para antígenos particulares. Por otra parte, el sistema inmune innato responde al reconocimiento de estructuras bacterianas y virales que los patógenos tienen en común, entre ellos los receptores Toll. Los probióticos y microorganismos comensales cumplen una función inmunitaria activando lascélulas dendríticas – que reconocen los antígenos bacterianos mediantes sus receptores Toll – para que inicien las respuestas apropiadas, como la conveniente diferenciación de los Th0 hacia T reguladores, lo que tiene un efecto inhibitorio sobre las respuestas inflamatorias Th1, Th2 y Th17. (6)
Hay un interés creciente por el rol regulador de los T reg para prevenir la sensibilización a los alérgenos. Además, los T regs están implicados en la inmunotolerancia. (7)
La llamada “hipótesis de la higiene” sugiere que la falta de exposición a estímulos microbianos tempranos en la vida es un factor mayor para desarrollar alergias. (8) Y no sólo sería un factor a tener en cuenta en el período posnatal, sino que hoy en día hay extensos datos epidemiológicos y experimentales que indican que las interacciones gen-medio ambiente durante el embarazo pueden inducir cambios permanentes en los procesos fisiológicos y la susceptibilidad a las enfermedades mediante la alteración de la expresión genética y la predisposición a la enfermedad a través de mecanismos epigenéticos. (9). La exposición materna a ambientes de granja, en un entorno más bacteriano, ha sido asociada con una disminución de las alergias en los niños. (10)
En cuanto a la prevención de las infecciones, los probióticos se han utilizado ampliamente para: diarrea infecciosa, diarrea del viajero, enterocolitis necrotizante en niños, infección por Helicobacter pylori, infecciones del tracto respiratorio en adultos y niños, infecciones de nariz, garganta y oídos e infecciones a consecuencia de cirugía. (11)
Mientras que las evidencias in vitro y los estudios sobre animales son concluyentes, los ensayos clínicos con probióticos resultan a veces contradictorios. La variabilidad en las respuestas a estos agentes puede ser debida a la gran diferencia que se observa en la composición de la flora de persona a persona, a las diferencias genéticas probables en la expresión genética de los receptores del reconocimiento de patrones (PRR), así como a muchos otros factores. (6)
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Se han publicado recientemente dos trabajos, en revistas de primer nivel, revisando la patofisiología y los avances terapéuticos en celulitis. (1)(2).
Como novedades a resaltar, algunas aún en terreno de investigación, se pueden señalar:
La distinción entre tejido adiposo blanco y grasa parda:
Los adipocitos del tejido blanco son esféricos, con una única gota lipídica – “uniloculares”, mientras que los del tejido pardo presentan múltiples gotas pequeñas – son “multiloculares” y tienen un contenido mitocondrial más elevado (3). En pequeños roedores, la grasa parda persiste durante toda la vida. En el ser humano, está presente en el recién nacido pero luego sufre una transformación morfológica, volviéndose unilocular y perdiendo las mitocondrias. (4). Sin embargo, bajo ciertas condiciones, es posible inducir la transdiferenciación de adipocitos blancos en pardos (5).
Esta posibilidad es de gran importancia porque, hoy en día, la grasa parda se considera un factor protector contra la obesidad (6). Los adipocitos pardos expresan una proteína mitocondrial que les es característica: La UCP- 1 o termogenina (UCP-1 = proteína desacoplante 1), que es responsable de la transferencia de energía desde la nutrición, generando calor (7).
La relevancia de estos datos en el terreno de la celulitis queda aún por establecer. Por un lado, se propone la investigación del tejido adiposo glúteo femoral utilizando nuevas técnicas tales como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar la existencia de la proteína UCP-1 y poder así determinar la composición en cuanto a grasa blanca o parda. Esto podría suministrar una mejor comprensión de los mecanismos patofisiológicos implicados en la formación, persistencia y recidiva de la celulitis. (1) Por otro lado, y ya en el ámbito de la terapéutica, se están estudiando sustancias capaces de inducir la proteína UCP-1. (2)
Aunque aún faltan evidencias que avalen su utilización en seres humanos, existen interesantes trabajos in vitro sobre la conversión de tejido adiposo blanco en grasa parda, fundamentalmente mediante la inducción y expresión de la proteína UCP-1. (8) (9)
Los receptores activados por proliferadores de peroxisomas (PPARs)
Los receptores activados por proliferadores de peroxisomas (PPARs) son una familia recientemente descubierta de factores de transcripción nucleares que pertenecen a la superfamilia de receptores esteroideos. Hasta el momento se han detectado 3 tipos: PPAR-α, PPAR- β y PPAR- γ, todos ellos presentes en el adipocito. (10)
Los PPARs controlan la expresión de genes de la síntesis y oxidación de ácidos grasos y están involucrados en el almacenamiento de ácidos grasos en distintos tejidos. (2) Debido a las propiedades antilipogénicas de los agonistas de los PPARs, junto a su capacidad para inducir UCP-1, la investigación en esta área parece prometedora para el tratamiento de la celulitis. El ácido petroselínico y el ácido linoleico conjugado (CLA) son potentes activadores de PPAR-α, mejorando la diferenciación epidérmica, reduciendo la inflamación y aumentando la firmeza cutánea.(2)
La perilipina A
La perilipina A es una de las proteínas más abundantes de los adipocitos y juega un papel fundamental tanto en la acumulación como en la movilización de los lípidos. En condiciones basales, protege los triglicéridos almacenados en la gota lipídica de la acción de las lipasas. Pero cuando es fosforilada por la enzima proteínquinasa A (PKA), tras el estímulo de los receptores β-adrenérgicos, permite la acción de estas lipasas, resultando en lipólisis activa (11).
Este proceso está regulado fundamentalmente por PPAR-γ, que se convierte así en el “maestro” regulador de la adipogénesis, aunque es necesaria la acción orquestada con otros factores de transcripción, entre los que destaca el receptor α- estrogénico (ERR-α)(12). En condiciones basales, el EER-α promueve adipogénesis, y su presencia en grandes cantidades en el tejido adiposo de la región glúteo femoral puede explicar la elevada afinidad de los estrógenos circulantes por esta área. (2)
Por lo tanto, parece prometedora la investigación en agonistas de PPAR- γ, que inhibe la adipogénesis y promueve la lipolisis.(13) Los ácidos grasos poliinsaturados son los principales ligandos naturales de los PPARs.(14) El ácido linoleico nitratado es un potente ligando endógeno de PPAR-γ (15)
Además de sus funciones biológicas, la piel juega un rol fundamental en el sentimiento de bienestar y atractivo físico. La apariencia cutánea es determinada por su textura, elasticidad, hidratación y producción de sebo. A su vez, estas características dependen de influencias tanto internas como externas que pueden alterar el funcionamiento de la piel y ocasionar fotoenvejecimiento, inflamación, disfunción inmunológica, alteraciones en la homeostasis epidérmica y otras afecciones.
Uno de los factores que más impacto tienen sobre la funcionalidad y el atractivo de la piel es la nutrición, pues hay evidencias de la aparición de lesiones cuando existen ciertas deficiencias en este ámbito, que pueden ser corregidas con la administración de los nutrientes pertinentes. (1)
La nutrición moderna está desarrollando investigaciones sobre la relación entre la ingesta de nutrientes y el mantenimiento de la salud.
Así, hay vitaminas y minerales que tienen cualidades esenciales para prevenir y tratar el fotoenvejecimiento y mantener un aspecto atractivo de la piel:
Vitamina C
Juega un papel esencial en la síntesis de colágeno y elastina (2)
Es un importante antioxidante de la piel, modulando el daño inducido por los EROs (especies reactivas del oxígeno), generados por la luz ultravioleta (3)
Es uno de los más eficientes antioxidantes del compartimiento acuoso, ejerciendo sus efectos tanto intra como extracelularmente (4)
Favorece la correcta inmunidad cutánea (1)
Vitamina E
Protege la viabilidad de la membrana celular, impidiendo la peroxidación lipídica de los ácidos grasosoriginada por los radicales libres (3)
Sus propiedades antioxidantes dependen de su continua regeneración por parte de otros agentes biológicos, como la vitamina C y el glutatión (5)
El selenio actúa como cofactor en la regeneración de la vitamina E (3)
Se ha propuesto como tratamiento para una infinidad de cuadros dermatológicos, incluyendo melasma, dermatitis atópica y adyuvante de la cicatrización de heridas (6)
Interviene en la modulación de la inmunidad cutánea (1)
Carotenoides
Los carotenoides más comunes son el beta y alfa caroteno y la beta-criptoxantina, que son posteriormente convertidos a retinol. Por lo menos uno de ellos, el licopeno, ha sido detectado como tal en la piel (7)
En estudios in vitro, han mostrado capacidad para proteger a los fibroblastos de la radiación ultravioleta (8)
Juegan un papel en la prevención del fotoenvejecimiento. En las plantas, se encuentran en altas concentraciones para protegerlas de la fotosensibilización de su propia clorofila (9)
Protegen contra la inmunosupresión causada por la luz ultravioleta y pueden ser beneficiosos en aquellos sujetos con debilitamiento inmunitario (10)
Zinc
Además de sus efectos antioxidantes, interviene en el correcto mantenimiento de las reacciones de inmunidad retardada. Debido a que la función inmune declina con la edad y otros factores, el mantenimiento de unos niveles idóneos de zinc es necesario para una correcta homeostasis. (11)
Coenzima Q10
En cosmética y dermoprotección, se usa para optimizar el uso del oxígeno, reduciendo de este modo la producción de radicales libres (12)
A medida que un organismo envejece, hay una disminución de la función mitocondrial y del balance de energía. Este declive aumenta en función de los radicales libres que dañan al ADN y a las membranas lipídicas, además de aumentar la catálisis proteica. La administración de coenzima Q10 atenúa el daño producido por los EROs (especies reactivas del oxígeno). (13)
Isoflavonas de soja
Se comportan como antioxidante, ayudando a minimizar el impacto de los radicales libres en la piel (14)
Tienen una acción protectora frente a las radiaciones ultravioletas (15)
durante la menopausia, disminuyen los estrógenos, lo cual tiene una repercusión desfavorable en la piel, ya que éstos tienen acción directa sobre los fibroblastos, melanocitos y queratinocitos. (16) El envejecimiento cutáneo puede mitigarse con la administración de estrógenos, aunque están sujetos a numerosos efectos secundarios. Las isoflavonas ayudan a minimizar los signos de carencia de estrógenos (17)
Vitaminas B
Ayudan a prevenir la oxidación que afecta al reservorio de azufre corporal en el envejecimiento (14)
Aceite de borraja
En la dermatitis atópica, la conversión de ácido linoleico en ácido gamma linoleico parece estar bloqueada, por lo que la administración de aceite de borraja, rico en este último, ayuda a preservar la barrera cutánea (1)
reduce la pérdida transepidérmica de agua, factor importante de la piel envejecida, que tiende a la sequedad y también en la piel atópica (18)
Omega 3
Tienen efecto fotoprotector y ayudan a reducir la DEM (dosis eritema mínima) (19)
En pacientes con psoriasis, ayuda a contrarrestar la inflamación reduciendo los niveles de ácido araquidónico (1)
Probióticos
Los niños que consumen probióticos tienen menos alergias cutáneas que los que no los consumen, por lo que éstos presentan una utilidad en la prevención primaria de la dermatitis atópica (20)
Ayudan a preservar la inmunidad, manteniendo un correcto estatus cutáneo (20)
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Los meses estivales son momentos de ocio y distracción, para relajarse durante las vacaciones. Sin embargo, para disfrutar plenamente y cuidarse al mismo tiempo, hay que tener en cuenta los efectos de esta climatología especial en nuestro cuerpo: por un lado la agravación de los problemas circulatorios y varices (1) y por otro, el efecto deletéreo de las radiaciones ultravioletas. (2) Trastornos circulatorios y su prevención
La insuficiencia venosa crónica se asocia a numerosa sintomatología: dolor intenso, pesadez o calambres en las piernas, hormigueo y prurito, tumefacción y edema, hiperpigmentación cutánea, dermatitis de estasis y úlcera varicosa. (3)(4)
Los factores que favorecen el desarrollo de varices son: obesidad, embarazos repetidos, trabajos estando de pie en forma prolongada, sedentarismo, uso de anticonceptivos y el haber padecido trombosis en las venas de las piernas o traumatismos en las mismas. El calor empeora toda la sintomatología. (5)
La micronutrición puede ayudar a corregir la sintomatología, aumentando la resistencia de la pared venosa y disminuyendo el estrés oxidativo. Así:
Los polifenoles son un grupo de diferentes sustancias químicas halladas en las plantas. Tienen propiedades antioxidantes y una acción tanto sobre las células endoteliales como sobre el músculo liso de la pared venosa, lo cual ayuda a mantener la integridad de los vasos. Ejemplos de esta familia son la hammamelis, la uva, la vid roja y el acebo. (6)(7)
La vitamina C: tiene acción antioxidante y contribuye a la protección de la vasculatura, la red capilar y el endotelio. (8)
La curcumina: posee propiedades antiinflamatorias, antitumorales y antioxidantes. Ayuda a modular la disfunción vascular y los fenómenos inflamatorios asociados a ella. (9)
Efecto deletéreo de las radiaciones ultravioletas y su prevención
Las radiaciones ultravioletas son el principal promotor de cáncer cutáneo no melanoma y también de melanoma. (10). Desde el punto de vista estético, inducen envejecimiento prematuro de la pie a través del estrés oxidativo (11). Por otro lado se asocian, con un grado de evidencia variable según el caso, a numerosas enfermedades oculares como cataratas, degeneración macular, pterigion y fotoqueratoconjuntivitis, entre otros. (12) La protección para la piel consiste en no exponerse en horas de máxima radiación (entre las 10 y las 16 h), utilizar pantallas solares, mantener una alimentación equilibrada y complementar adecuadamente en micronutrientes. La producción de radicales libres por las radiaciones ultravioletas sugiere la utilización de antioxidantes que minimicen el envejecimiento cutáneo y complementen la fotoprotección de las pantallas solares. Además, tienen una acción favorable sobre la práctica deportiva, que suele ser más intensa en este período y muchas veces al aire libre.
El té verde: contiene numerosos polifenoles capaces de neutralizar diferentes tipos de especies reactivas del oxígeno. Su utilización oral o tópica previene la carcinogénesis. (13)
El resveratrol es un compuesto polifenólico que se encuentra en la piel y semilla de las uvas. Es antiinflamatorio, antioxidante y antiproliferativo. Tiene una demostrada acción protectora frente a UVB. En los últimos años, su interés se ha visto incrementado por sus reconocidas propiedades antienvejecimiento. (14)
Los bioflavonoides del limón son polifenoles de reconocida acción antioxidante. (15)
El ácido lipoico es otro potente antioxidante con propiedades antiqueladoras de metales. Restablece los niveles de glutatión intracelular que disminuyen con la edad, por lo que es habitual utilizarlo como prevención y tratamiento del envejecimiento cutáneo. Tiene además reconocidas acciones sobre la diabetes, la hipertensión y la inflamación. (16)
Vitaminas antioxidantes: vitaminas A, C, E, actuando en distintas zonas la célula y frente a especies reactivas diferentes, por lo que su sinergia confiere mayor protección. (17)
El selenio, el zinc, el manganeso y el magnesio,que forman parte de los sistemas enzimáticos endógenos de defensa antirradicalar. (18)
La protección para los ojos consiste en la utilización de gafas adecuadas, que ofrezcan tanto protección UVB como UVA, una dieta equilibrada con buen aporte de verduras y futas y una complementación micronutricional adecuada.
La luteína y su isómero, la zeaxantina son carotenoides presentes en la mácula. Esta zona es donde la luz es focalizada por el lente ocular y su presencia es necesaria para proteger a la retina de daños potenciales. En el ojo, la luteína y la zeaxantina filtran la alta energía de la luz visible y actúan como antioxidantes. (19) Estos carotenoides también se encuentran en la piel. Son útiles en la prevención de la degeneración macular y las cataratas. (20)
Antocianidinas: son polifenoles con acción protectora sobre los vasos retinianos. (21)
Las vitaminas C y E, que actúan como antioxidantes generales. (18)
La cistina y el magnesio, queactúan en sinergia para la prevención de las cataratas. (18)
En definitiva, para disfrutar del verano minimizando complicaciones se aconsejan: una dieta equilibrada con frutas y verduras adecuadas, protección de la piel y los ojos frente a las radiaciones ultravioletas y una complementación micronutricional adecuada.
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A lo largo de su vida, la mujer experimenta profundos cambios fisiológicos que transforman su organismo: en la juventud, los ciclos menstruales y el embarazo; en su madurez, la menopausia. Cada una de estas etapas produce estados hormonales diferentes, con profundas implicaciones físicas y psicológicas.
Este delicado y complejo mecanismo puede a menudo sufrir desajustes que lleven a una serie de síntomas y molestias, en mayor o menor grado. La micronutrición puede ayudar en todos los casos y favorecer una respuesta apropiada a cada situación. Síndrome premenstrual
Puede aparecer desde la adolescencia y es una consulta relativamente frecuente a los pediatras (1). Se estima que un 25% de las mujeres en edad reproductiva padecen molestias que les impiden el normal desarrollo de sus actividades. (2)
Este síndrome se refiere a diferentes trastornos que aparecen en la segunda parte del ciclo menstrual y que comprenden: (3)
Tumefacción y molestias mamarias
Edemas y aumento de peso
Trastornos emocionales o ansiedad
Estos síntomas se relacionan con un sustrato hormonal, especialmente con la progesterona , pero también con perturbaciones de las prostaglandinas, los neuromediadores y los canales iónicos. (4) (5) Tratamiento micronutricional
Se debe instruir a las pacientes en una dieta sana, restringir el sodio y la cafeína, realizar ejercicio físico y reducir del estrés. (6) Y además, tomar:
Aceite de onagra: aporta DGLA, un ácido graso de la familia omega 6, que posee actividad antiinflamatoria y ayuda a regular el desequilibrio de las prostaglandinas de la serie E2. Además, mejora la sensibilidad de los receptores de la fase luteínica y ayuda a estabilizar la tasa de progesterona. También ha mostrado eficacia aliviando la sintomatología de la mastopatía cíclica del síndrome premenstrual. (7)(8)(9)
Triptófano: se ha detectado una disminución de los niveles de serotonina plasmática durante la fase premenstrual, lo que daría cuenta del estado de ánimo negativo que presentan las pacientes. Como precursor de la serotonina, el triptófano ayuda a reducir los trastornos ansiosos, del comportamiento alimentario, del sueño y las alteraciones emocionales durante este período. (10)(11)
Calcio y vitamina B6: varios estudios señalan su utilidad para disminuir la sintomatología del síndrome premenstrual. (12)(13)
Fitoterapia de drenaje: puede ayudar a aliviar la retención de líquidos que se produce en el síndrome premenstrual. (14)
Perimenopausia y menopausia
Es el período de transición entre la etapa fértil - ciclos menstruales - y la no fértil - cese definitivo de las reglas. Está causada por la disminución de la producción de hormonas femeninas.
Este período da lugar a muchos signos y síntomas, debidos a las alteraciones hormonales: (15) (16)
Sofocos
Trastornos del sueño y el humor
Incontinencia vesical
Sequedad e inflamación vaginal
Disminución de la libido
Aumento del riesgo cardiovascular
Osteoporosis
Tratamiento micronutricional
Si bien el tratamiento clásico consiste en la terapia hormonal sustitutiva, el temor al cáncer de mama ha llevado a reducir su utilización, y hoy existe una inclinación por la utilización de fitohormonas – contenidas en ciertos vegetales- para reducir los problemas ocasionados por la disminución hormonal.
Dado que dos de estas hormonas son claves en la mujer – estrógeno y progesterona –, resulta interesante la utilización de distintas fitohormonas, algunas de acción estrogénica y otras de acción progestogénica, para que imiten en lo posible lo que sucede en el cuerpo femenino.
Fitoestrógenos: los más utilizados son las isoflavonas de soja, de salvia y de lúpulo. Si se usan combinados, su riqueza en isoflavonas tiene un efecto favorable sobre los sofocos. El lúpulo, aunque menos conocido que la soja, tiene una potente acción estrogénica, además de agentes antiproliferativos protectores frente al cáncer de mama y de útero. También inhibe la resorción ósea, limitando los procesos de desmineralización. (17)(18)(19)(20)
Yam (ñame): rico en diosgeninas, que ayudan a aumentar los niveles de progesterona (21). Existen estudios que señalan que la progesterona puede tener un efecto independiente en el alivio de los sofocos menopáusicos (22). Es pues interesante combinarla con fitoestrógenos.
Magnesio: los bajos niveles de magnesio están implicados en las alteraciones del humor. Además, el magnesio interviene en el metabolismo óseo. Su utilización favorece tanto el equilibrio nervioso como la salud ósea. (23)
Si bien éstos se consideran los útiles esenciales en el tratamiento de la menopausia, también pueden llegar a utilizarse:
Fitoterapia de drenaje: cuando haya retención de líquidos
Triptófano: cuando haya trastornos del sueño, del humor o del comportamiento alimentario.
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El otoño es una temporada transicional, ideal para reforzar el sistema inmunitario y estar así preparado para el próximo invierno. Si la inmunidad es deficiente o está desequilibrada, aparecen infecciones a repetición, gripes y otras dolencias estacionales que causan molestias y bajas laborales.
La forma más eficaz y sencilla de estimular las defensas es con la micronutrición, centrándose en tres pilares claves:
Los probióticos
La vitamina D
La vitamina C
Los probióticos
Los probióticos han sido definidos como “organismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un efecto beneficioso sobre la salud del huésped”. (1) Sus acciones sobre la salud son variadas, pudiendo influir sobre diferentes órganos y sistemas en función, sobre todo, de la especie y la cepa. (2) Con respecto al sistema inmunitario, actúan tanto sobre la inmunidad innata – aumentando la fagocitosis macrofágica y regulando las células Natural Killer –, como sobre la adaptativa – estimulando la producción de IgA y regulando el equilibrio Th1/Th2. (3) (4)
Sin embargo, no todos los probióticos ejercen las mismas funciones: mientras algunos tienen más indicaciones en la esfera digestiva (enfermedad de Crohn, colon irritable), otros son más útiles en el control de las alergias y la prevención de infecciones. El grupo más representativo en este sentido es el de los Lactobacilos, especialmente el Lactobacillus rhamnosus (5), seguido en importancia por el Lactobacillus acidophilus y el Bifidobacterium bifidum. (6) Diferentes estudios señalan su utilidad para disminuir los episodios de faringo-amigdalitis tanto en niños como en adultos, así como de otitis media en niños. (7)
La asociación de lactoferrina aumenta la eficacia de las fórmulas probióticas. Se trata de una glicoproteína presente en todos los mamíferos, implicada en las respuestas de la inmunidad innata. (8) La fórmula lactoferrina ̶ probióticos ayuda a disminuir la incidencia y severidad de las enfermedades respiratorias del invierno. (9)
La vitamina D
Además de sus conocidas propiedades sobre el sistema óseo, la vitamina D cumple importantísimas funciones sobre la inmunidad, tanto innata como adquirida. (10)
Esta vitamina es tan importante que incluso se ha sugerido que la incidencia de gripe y de otras infecciones del tracto respiratorio en los meses invernales puede ser debida, en parte, a la insuficiencia de vitamina D (escasa síntesis a partir de la piel durante este período). (11) (12)
La vitamina D es capaz de activar la inmunidad natural estimulando la producción de péptidos antimicrobianos, como la catelicidina y las defensinas α y β. (13)
Estudios intervencionales y epidemiológicos han suministrado suficientes evidencias de que la deficiencia de vitamina D se asocia con un riesgo aumentado de padecer gripe e infecciones del tracto respiratorio, confirmando la tesis de que esta vitamina tiene efectos antivirales directos (14). Un reciente estudio randomizado en niños en edad escolar mostró que la suplementación con vitamina D reduce la incidencia de gripe A. (15)
En niños, se ha demostrado que la administración de vitamina D de origen natural – presente en el aceite de hígado de bacalao, rico en omega 3 y vitaminas A y D – reduce hasta en un 58% las visitas médicas por infecciones del tracto respiratorio superior en invierno y primavera temprana. (16)
Vitamina C
Durante las infecciones, se genera en el organismo gran cantidad de especies reactivas del oxígeno (EROs), que se comportan como microbicidas. Sin embargo, pueden ser dañinos para las membranas celulares, que pueden sufrir estrés oxidativo. Por este motivo, antioxidantes como la vitamina C y el zinc juegan un papel importante en la prevención del daño celular inducido por los EROs. La insuficiencia de estos nutrientes puede perjudicar la función inmunológica. (17)
Las acciones inmunitarias de la vitamina C son múltiples: (18)
Estimula la motilidad de los neutrófilos y monocitos
Estimula la actividad de las células Natural Killer
Estimula la proliferación linfocitaria
Ejerce una actividad antiviral
Modula la resistencia del huésped frente a las infecciones
La administración, durante 4 semanas, de 200 mg / día de vitamina C en ancianos hospitalizados por infección respiratoria aguda ha inducido una mejora del estado respiratorio, evaluado con una escala clínica. (19) Por otro lado, la vitamina C acorta la duración del resfriado común. (20) La suplementación con vitamina C resulta beneficiosa en personas que hacen ejercicio físico intenso y sufren infecciones respiratorias recidivantes. (21)
El consumo de probióticos, vitamina D y vitamina C en los meses de otoño ayuda a que el sistema inmune pueda recibir el invierno en un estado nutricional adecuado.
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Cuando un antígeno penetra en el organismo se producen distintas respuestas, innatas y adquiridas. En materia de inmunidad adquirida, son los linfocitos T los encargados de gestionarla. Desde el punto de partida Th0 (células “naive”), hay dos modos principales de respuesta: Th1 y Th2. Las inmunoglobulinas relacionadas con las respuestas Th1 son las IgG, mientras que las relacionadas con la vía Th2 son las IgE. (1)
Las reacciones a los alimentos se dividen en dos categorías principales: mediadas por IgE (alérgicas) y no mediadas por IgE. Las reacciones alérgicas mediadas por IgE suelen producirse inmediatamente luego de la exposición y los síntomas incluyen prurito, edema, enrojecimiento, urticaria, asma y anafilaxia. Esta sintomatología es debida a las citoquinas Th2, iniciadoras de reacciones que liberan mediadores inflamatorios como la histamina y otros. (2)
Sin embargo, hay otro tipo de reacciones a los alimentos, que pueden aparecer horas o días después, y que son de tipo IgG (3). Estas reacciones conllevan síntomas diferentes a los inducidos por IgE, como: hinchazón abdominal después de las comidas, molestias gastrointestinales, cefaleas, artralgias y congestión sinusal. Las reacciones IgG corresponden a la vía Th1, con producción aumentada de las citoquinas correspondientes, sobre todo IFN-γ y TNF-α. La exposición prolongada a antígenos alimentarios puede llevar a una respuesta pronunciada por IgG, sobre todo IgG4, que se halla en el intestino. (4)
Otro factor importante que contribuye a la reacción inmunológica es la pérdida de integridad de la barrera mucosa. Por distintos motivos, los enterocitos pierden sus “uniones cerradas” y se produce un aumento de la permeabilidad, penetrando así tanto antígenos alimentarios como bacterias que atraviesan entonces la mucosa para entrar en la circulación, y son procesados por el sistema inmune. Cuando hay un “intestino permeable”, se produce un incremento de anticuerpos hacia alimentos de tipo IgG. (5)(6)
Una vez diagnosticado el problema, hay que proceder a la eliminación de los alimentos incriminados, durante un tiempo variable según el grado de intolerancia. (7)
Sin embargo, haciendo sólo esto no se resuelve el tema de la permeabilidad intestinal y las alteraciones de la microflora concomitantes: hay que pasar a una acción más directa.
Tratamientos micronutricionales de las alteraciones de la permeabilidad
Glutamina: aminoácido que se comporta como el “carburante” por excelencia de los enterocitos. Incluso en enfermos críticos – quemados, cirugías, etc. –, la administración de glutamina por vía intravenosa u oral tiene un efecto protector que previene o disminuye el grado de permeabilidad intestinal, reduciéndose de este modo el riesgo de infecciones sistémicas originadas por la translocación de bacterias intestinales y toxinas. (8)
Clorofila magnesiada: tiene acción protectora, mejora el equilibrio de la flora y reduce la producción de gases. El exceso de carnes rojas aumenta la citotoxicidad y proliferación de los colonocitos. La adición de clorofila natural, proveniente de vegetales verdes, inhibe estos efectos negativos. (9). Además, previene la absorción de dioxinas por el intestino delgado. (10)
Vitamina D: indispensable para el buen funcionamiento y tráfico de las células inmunitarias del intestino. Los macrófagos y células dendríticas pueden convertir localmente la vitamina D inactiva en forma activa, antes de su presentación a las células T. (14) Tratamientos micronutricionales de las alteraciones de la flora intestinal
Las fórmulas simbióticas, asociando probióticos y fibra soluble, han demostrado su capacidad para mitigar molestias digestivas. Pero no todos los probióticos actúan de la misma manera: hay que tener en cuenta la cepa bacteriana y la cantidad de bacterias viables administradas.
Entre de los probióticos más conocidos por su acción en la esfera digestiva están:
Saccharomyces boulardii: es una de las especies mejor documentadas. Ha mostrado su utilidad tanto en niños como en adultos para alteraciones digestivas: diarrea del viajero, erradicación de Helicobacter pylori, enfermedad inflamatoria intestinal, diarrea por antibióticos, diarrea del adulto, diarrea por VIH y colon irritable. (15)(16)(17)
Bifidobacterium BB12: otra cepa de reconocido impacto favorable sobre la salud digestiva. Ha mostrado ser eficaz en la prevención y el tratamiento de la diarrea asociada a antibióticos y diarrea por rotavirus, así como en la prevención de alergias. (18)
Lactobacillus acidophilus LA5: bien documentado clínicamente. Se ha usado ampliamente en el tratamiento de diferentes tipos de diarrea, pero también para el estreñimiento, por su acción equilibradora. Además, presenta efectos favorables sobre la inmunidad y ayuda a reducir el colesterol. (19)
FOS (fructooligosacáridos): estas fibras solubles con impacto favorable sobre la microflora ayudan a la nutrición de las bacterias beneficiosas. Además, tienen otros efectos propios: prevención tanto de la diarrea como del estreñimiento, prevención del cáncer, efectos positivos sobre el metabolismo de los lípidos, modulación del metabolismo de la flora intestinal y propiedades inmunomodulatorias. (20)
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Al comenzar el año, es habitual que nos fijemos una serie de buenos propósitos y objetivos que cumplir en los meses venideros. Y muchas veces estos buenos propósitos están relacionados con la salud: dejar de fumar, hacer más ejercicio físico, comer mejor,… La micronutrición puede ayudarnos a cumplir estas metas, equilibrando desajustes y aportando nutrientes óptimos.
Después de los excesos navideños (comidas grasas, dulces, alcohol,...), es frecuente que suban los niveles de colesterol. Para regresar a valores normales, nada como una dieta sana, ejercicio físico y nutrientes adecuados. Nutrientes que ayudan a disminuir los niveles de colesterol y optimizar la función cardiovascular
Levadura de arroz rojo: es un producto fermentado obtenido a partir de la levadura roja (Monascus purpureus) que crece en el arroz. En China, ha sido utilizada desde antaño como condimento y producto medicinal (1). En fechas más recientes, se ha descubierto que contiene lovastatina (monacolina K), lo que le confiere un efecto antilipemiante (2). Además, contiene otras monacolinas con efectos cardioprotectores (1). Disminuye los niveles de colesterol total y LDL y es muy bien tolerada, incluso en pacientes intolerantes a las estatinas. (3)
Fitosteroles: son esteroles vegetales, estructuralmente similares al colesterol, que actúan en el intestino disminuyendo la absorción del colesterol. Debido a que tienen muy poca absorción sistémica y que están naturalmente presentes en cualquier dieta sana (aceites vegetales), los suplementos de fitoesteroles son un modo práctico de reducir la enfermedad coronaria sin riesgos (4). Disminuyen de forma eficaz el colesterol total y LDL y pueden ser utilizados conjuntamente con las estatinas. (5)(6)
Policosanoles: son una mezcla de alcoholes alifáticos primarios obtenidos de la cera de la caña de azúcar, cuyo componente principal es el octacosanol. Ayudan a disminuir el colesterol tanto en modelos animales como en voluntarios sanos y pacientes con hipercolesterolemia de tipo II. (7) Disminuyen además la oxidación de los LDL, la agregación plaquetaria, el daño endotelial y la proliferación del músculo liso. (8)
Omega 3: son bien reconocidos sus efectos protectores de la función cardiovascular. Dos estudios muy amplios – más de 30.000 pacientes entre los dos - confirman el valor de esta suplementación para reducir eventos cardíacos adversos, tanto a dosis modestas como a grandes dosis (1). Algunos de sus efectos beneficiosos son: acción anti-arrítmica, disminución del nivel de triglicéridos y de la presión arterial, mejora en la eficiencia del llenado cardíaco, disminución de la inflamación y mejora en la función vascular y, sobre todo, una fuerte evidencia en la reducción de muerte cardiovascular. (9)
Lecitina de soja: ayuda a disminuir los niveles de colesterol total y LDL (10). Es también eficaz en la prevención de la litiasis vesicular por cálculos de colesterol. (11)
Niacina (vitamina B3): se utiliza para reducir los niveles de colesterol desde 1955 (12). Estudios posteriores han mostrado efectos favorables para reducir los niveles de colesterol total y LDL, de triglicéridos y de apolipoproteína B, además de incrementar los niveles de colesterol HDL (13). Su mecanismo de acción es complejo, ya que abarca varias vías bioquímicas, y no está aún bien comprendido. (14)
Vitamina D: estudios recientes afirman la asociación entre deficiencia de vitamina D e hipertensión, enfermedad vascular periférica, diabetes mellitus, síndrome metabólico, enfermedad coronaria y fallo cardíaco. La suplementación con vitamina D mejora la supervivencia. (15)
Vitaminas C y E: reducen el estrés oxidativo y la inflamación. (16)
Coenzima Q10: es una coenzima mitocondrial esencial para la producción de ATP. Las células con altos requerimientos energéticos - como las cardíacas - son muy sensibles a su deficiencia, que puede producir problemas cardíacos. Se comporta como antioxidante y vasodilatadora. Inhibe la oxidación del LDL y, por lo tanto, su progresión hacia la aterosclerosis. Disminuye las citoquinas proinflamatorias. Por todos estos motivos, es muy útil su utilización en casos de insuficiencia cardíaca, enfermedad isquémica e hipertensión (17). Produce una mejoría significativa en la función endotelial, por lo que se recomienda su utilización en pacientes con disfunción endotelial. (18)
Aceite de camelina: se obtiene de las semillas de Camelina Sativa y es una excelente fuente de ácido α linolénico. Para obtener todos su beneficios, debe ser extraído en frío y únicamente por procedimientos mecánicos. Su contenido en ácido α linolénico es del 36 al 40% del total de sus ácidos grasos. Comparado con el aceite de lino, tiene menor contenido en ácidos grasos saturados y mucho mayor en tocoferoles, lo que le otorga mayor estabilidad frente a la oxidación, aparte de un sabor más agradable (19). Su utilización cotidiana en los alimentos proporciona protección cardiovascular y circulatoria, antienvejecimiento y prevención de las enfermedades crónicas. Además de sus bien conocidas propiedades antiarrítmicas, la utilización de ácido α linolénico tiene un fuerte efecto inhibitorio sobre la vía omega 6, ayudando así a restaurar el equilibrio omega 3 / omega 6, fuertemente alterado en la alimentación contemporánea a favor de un exceso de omega 6. Su utilización diaria produce una acción antiagregante y vasorrelajante y una menor incidencia de eventos coronarios. (20)
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Durante los días de invierno, el período de luz diurna se acorta. Solemos levantarnos para ir a trabajar mientras aún está oscuro, pasamos la mayor parte del día trabajando y, al salir, nuevamente es de noche. El día entero transcurre con una mínima exposición solar. Este hecho, sumado a las obligaciones o al estrés cotidiano, pronto comienza a pasar factura: desánimo, cansancio y falta de vitalidad.
La luz solar actúa sobre los ciclos biológicos e influye sobre el estado de ánimo y el humor. A causa de su variación, pueden producirse trastornos en el ciclo del sueño, menor capacidad para concentrarse, pérdida de memoria, déficit cognitivo, irritabilidad, cansancio, somnolencia diurna y aumento de accidentes (1). Además, si la secreción de serotonina se ve alterada, puede haber ansiedad o depresión. (2)
El cansancio invernal puede acompañarse de aumento de peso, disminución del apetito sexual y alteración de las relaciones socio-laborales, acentuándose más aún en climas fríos (3)(4). La disminución de la luz diurna puede desencadenar este trastorno con más frecuencia y mayor intensidad en individuos predispuestos genéticamente.
Fue el psiquiatra Norman Rosenthal quien, en 1984, definió como “trastorno afectivo estacional” un síndrome caracterizado por depresiones invernales recurrentes caracterizadas por alteraciones del ciclo del sueño, consumo excesivo de comida y deseo de consumir carbohidratos. Viendo que este síndrome respondía a cambios en el clima y la latitud, propuso el tratamiento con luz artificial. (5)
Para ayudar a paliar esta situación, la micronutrición propone una suplementación con ciertos nutrientes específicos, que pueden ayudar a mitigar el problema:
Magnesio: es un elemento indispensable para la producción de energía y para el buen funcionamiento de nuestro organismo en general, debido a su participación en más de 250 reacciones enzimáticas (6). Juega un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio nervioso, por lo que puede utilizarse en el tratamiento de estados de cansancio e irritabilidad (7)(8). También actúa sobre los estados de ansiedad, comportándose como un ansiolítico natural (9).
La deficiencia de magnesio se acompaña de hiper-excitabilidad nerviosa. Ésta se expresa como un patrón específico que asocia síntomas neuromusculares centrales y periféricos, descritos como tetania latente, síndrome de hiperventilación, espasmofilia, fatiga y astenia neurocirculatoria. En la práctica clínica, encontraremos habitualmente la expresión “tener un nudo en el estómago”. (10)
La suplementación con magnesio mejora la calidad del sueño y alivia el estrés (11). El examen de electroencefalogramas del sueño y de sistemas endocrinos señala que el magnesio afecta a todos los elementos del eje límbico-hipotalámico-pituitario-adrenocortical (12). La falta de sueño se asocia con desequilibrios de magnesio y constituye un riesgo para la salud, ya que favorece efectos cardiovasculares adversos. (13)
Además, el magnesio se relaciona inversamente con la obesidad y el sobrepeso: se han detectado niveles bajos de magnesio en pacientes obesos, tanto niños como adultos. (14)(15)
Vitamina C: el ácido ascórbico es una vitamina hidrosoluble de propiedades antioxidantes reconocidas, que se comporta como cofactor de reacciones enzimáticas en plantas, animales y humanos (16). Tiene una importante acción sobre la mitocondria, fuente de energía celular. La suplementación con vitamina C es parte del tratamiento de las enfermedades mitocondriales, pues ayuda a aliviar el intenso estrés oxidativo (17). Por estos motivos, la vitamina C cumple un importante papel en el metabolismo de la energía, y sirve como un desfatigante natural. (18)
El ascorbato es una molécula antioxidante fundamental para el cerebro, donde es conducido mediante el transportador de vitamina C sodio dependiente. Las concentraciones de ascorbato más elevadas del cuerpo se encuentran en el cerebro y en tejidos neuroendocrinos como las suprarrenales. Estos datos sugieren que el ascorbato tiene un papel fundamental en el cerebro, donde parece actuar como neuromodulador de la transmisión dopaminérgica, colinérgica, serotoninérgica y GABAérgica (19). Mediante su influencia en estas vías, el aporte de vitamina C influye indirectamente en los estados de ánimo.
El estatus de vitamina C está inversamente correlacionado con la masa corporal. De este modo, los individuos deficientes en vitamina C son más resistentes a la hora de perder masa corporal. Los individuos con niveles adecuados de vitamina C oxidan un 30% más de grasa durante el ejercicio físico que los deficientes. Asegurarse unos niveles óptimos de vitamina C es otro factor a tener en cuenta en la vigilancia del peso. (20)
Agua de mar hipertónica: el agua de mar se caracteriza por su riqueza en elementos (43 minerales y oligoelementos), presentes en dispersión iónica y orgánica, además de ser altamente biodisponibles (21). De este modo, el agua de mar participa en la dinamización del organismo y en el refuerzo de las defensas naturales. Ayuda a combatir los estados de agotamiento físico y psíquico, la astenia, las depresiones y los efectos adversos del deporte intenso.
Por último, no hay que olvidar mantener unos hábitos de vida saludables, como caminar al aire libre más de 30 minutos, 3 veces por semana. Las actividades físicas al aire libre estimulan las endorfinas, encargadas de levantar el ánimo.
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